Tesis

¿Ciencia básica o aplicada?

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Hace unos días recibí en el correo esta encuesta sobre ciencia, comunicación científica y periodismo científico. Como en toda encuesta de respuestas cerradas, a pesar de que estas ayudan a responder, también pueden limitar la opinión del encuestado según estén formuladas y por tanto conducir a conclusiones imprecisas. Una cosa así me sucedió al contestar la cuestión 11, en la cual se preguntaba si la opinión pública debía tenerse en cuenta al elaborar las políticas científicas.

Gráfico1Personalmente creo que sí, que se debe considerar, pero es necesario al mismo tiempo que la opinión pública esté bien informada y sepa que la ciencia es muy amplia y puede abarcar un amplio rango de aspectos. Digo esto porque es posible que, si se pregunta al público en general sobre qué proyectos científicos se deberían promover, la respuesta esté decantada hacia proyectos más llamativos o aquellos de los que se ve una utilidad práctica clara, quedando atrás otros proyectos básicos cuya aplicación no se aprecia simple vista.

Esta división entre ciencia básica y aplicada es quizás algo artificial y sin sentido, pero ahí está inconscientemente. Porque, en realidad, toda ciencia es aplicada y lo único que ocurre es que unas investigaciones están más alejadas que otras de un producto material o un proceso cotidiano, pero al fin y al cabo todas son aplicadas. En este sentido, si queremos mantener esa división de básica y aplicada, una investigación básica sería un primer paso para que alguien, a continuación, utilizase los resultados en algo “menos” básico, y así en varios pasos sucesivos hasta que finalmente alguien aplicase los resultados en un producto más “tangible”.

No obstante, esta división está instaurada entre todos nosotros, a mi parecer, y no solo entre el público ajeno a la investigación científica directa, sino también entre los propios científicos. En muchas ocasiones he oído a compañeros (y a mí mismo) decir algo así como “¡y encima no sirve para nada!” cuando hablaban de su Tesis en esos momentos de bajón por los que todos acabamos pasando. Es decir, que muchos científicos también tienen (tenemos), aunque sea en ocasiones, esa sensación de que la ciencia debe servir para algo, debe ser útil, debe tener un uso evidente y aplicado. Por tanto, ¿qué podrá pensar un público que no conozca muy bien el funcionamiento de la ciencia?
Aprovecho aquí para hacer un inciso sobre esta percepción propia sobre la investigación. Hoy en día la ciencia está tan parcelada y es tan específica que el avance en una investigación hasta la Tesis resulta un pequeño grano en el conocimiento general, por mucho que queramos pensar, y esa sensación de inutilidad es fácil que te embargue.

En relación a esta percepción propia del científico sobre la ciencia básica y aplicada, creo que hay otra cosa que ayuda a esta división inconsciente: la vocación. Para dedicarse a la investigación básica o, si queréis, a esa más alejada del producto material, uno necesita ser científico de vocación. Te puedes asombrar mucho, por ejemplo, por los descubrimientos y teorías de la física de partículas, pero dedicarte a ello como trabajo implica una vocación especial, creo yo. En cambio, la investigación más aplicada o más cercana al producto final, ayuda a motivarse. ¿Que quizás somos como esos burros a los que le ponen la zanahoria delante de los ojos para caminar? Pues puede ser, pero ciertamente ayuda, motiva.

En fin, que un poco de comunicación científica a todos los niveles nos vendría bien a todos. Primero, para ser conscientes de la necesidad de una ciencia de todo tipo; segundo, para entender que esas diferencias entre ciencia básica y aplicada no lo son tanto (si Faraday no hubiese jugado con sus imanes ahora no tendríamos móviles, por decir algo); y tercero, porque podría ayudar a despertar vocaciones científicas que pudiesen dedicarse a una investigación más teórica y dejarnos la zanahoria a los más materialistas.

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El debate científico

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Lectura_Cafe_Madrid

Hace un par de semanas asistí a la exposición para la defensa de la Tesis Doctoral de una compañera. Después de su explicación y de las preguntas pertinentes del Tribunal, el presidente de la mesa hizo la pregunta protocolaria que va dirigida al público de la sala, aquella de: “¿Hay algún doctor entre los presentes que quiera hacer algún comentario?”.
El propio presidente ya la hizo con tono escéptico o resignado, e incluso añadió algo así como que “total, nunca nadie dice nada”. Y así es. La verdad es que solo he estado en dos exposiciones de Tesis en las que alguien dijese algo, pero en realidad fueron intervenciones de los directores de los doctorandos para alabar o defender, en todo caso, a su pupilo. Bien lejos quedaba el origen de la pregunta: establecer un debate científico sobre los resultados expuestos y que pudiese contribuir, si cabe, un poco más a las cuestiones aportadas por los miembros del Tribunal.

Supongo que esta reflexión me vino porque pocos días antes había leído esta magnífica entrada de J.M. Nicolás con consejos a uno de sus colegas doctorando que iba a ir, por primera vez, a un Congreso científico. A lo largo del texto, y especialmente en los puntos 6 y 7, el autor comentaba la falta de debate que suele haber en los congresos, y es más bien en pequeños corrillos donde se suelen discutir o establecer los intercambios de información más interesantes.
Además, también por aquellos días me acababa de leer “Una breve historia de casi todo”, en el que con bastante frecuencia se citaban las discusiones que se producían en las sociedades científicas de antaño, muchas veces airadas, en las que los diferentes científicos defendían sus nuevas teorías o descubrimientos al tiempo que otros las atacaban o menospreciaban. En fin, todo un debate que no hacía otra cosa que pretender avanzar en el saber, apoyando las teorías más contrastadas y mejor explicadas. Grandes teorías, como la de la evolución, sin ir más lejos, ¡fueron duramente criticadas en sus comienzos!

Pero no, ahora apenas existe nada de eso, o por lo menos yo no lo he visto ni me han hablado de ello de primera mano. Atrás han quedado esas discusiones firmes o acaloradas. Quizás es que nos hemos hecho más “políticamente correctos” y evitamos discusiones cara a cara. O quizás es que los tiempos han cambiado y ahora sin vernos podemos plantear la discusión científica. Porque donde se produce ese debate actualmente, aunque de forma intermitente y en el anonimato (en teoría), es en la revisión y corrección de artículos científicos*.
Para quien no lo sepa, cuando uno obtiene unos resultados interesantes que pueden significar un avance en el conocimiento establecido, escribe un artículo explicando lo que ha hecho y lo envía a una revista científica para que lo revisen, lo corrijan y lo publiquen si se considera que tiene la calidad suficiente. Es ahí, en esa corrección más o menos crítica, más o menos dura, más o menos experta, en la que se establece ese “debate intermitente” al que aludía, en el que los revisores y autores plantean y responden cuestiones que no han quedado claras en el artículo.

Yo debo decir que no soy muy crítico y, en las pocas ocasiones que he revisado un artículo, tampoco me he mostrado especialmente duro aunque haya encontrado alguna cosa no muy correcta. Pero el caso es que esa discusión y debate es necesaria para el avance de la ciencia. Cuando en las defensas de Tesis un miembro del Tribunal “aprieta” al doctorando con un sinfín de preguntas, de mayor o menor dificultad, solemos opinar que “¡cómo se está pasando!”, pero en realidad es así como debería ser si queremos que esto de hacer ciencia sea algo serio y tenga algo de “criterio”, de sentido.
¿Que a esas alturas, cuando la Tesis está ya redactada, las preguntas sirven de poco? Sí, puede ser; quizás se debería cambiar el procedimiento de lectura y defensa de una Tesis, pero sea como sea, el debate científico es necesario.

Y cuando hablo de este debate no pretendo quedarme en las defensas de Tesis únicamente, me refiero también a los transgénicos, homeopatía, radiaciones…

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* Nota 1: debería añadir que, actualmente, gracias a las redes sociales, este debate se puede producir continuamente en internet y de hecho sucede, sin embargo se podría decir que queda al margen de los cauces “oficiales” aunque en efecto pueda resultar muy útil.
Nota 2: sé que las imágenes que acompañan al texto no están muy bien traídas, pero no he encontrado nada mejor…