La cosa se pone caliente

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Viento, frío y nieve incluso. En los medios de comunicación no paran de hablar del tiempo de estos días (con razón) y se suceden las imágenes de pueblos y montañas nevadas, carreteras cortadas, reporteros congelados al aire libre…
En realidad, para el mes de enero en el que estamos una semana de nevadas y frío continuado no debería ser excepcional, pero quizás tenemos motivos para encontrarlo así. Porque que según los datos publicados recientemente por la NASA y la Administración para el Océano y la Atmósfera de Estados Unidos (por sus siglas en inglés, NOAA), el año 2014 ha sido el año más cálido desde que se tienen registros fiables, esto es, desde el año 1880. Vamos, que viniendo de un año tan caluroso puede que esa sea la razón por la que notemos especialmente intenso el frío de estos días.

Lo que pasa es que en este punto conviene hacer una aclaración. En realidad no tiene nada que ver un año caluroso con unos días de frío, ni un año caluroso con otro más fresco, pero somos tan subjetivos en cuestiones relacionadas con el tiempo o el clima, que cualquier excusa es buena para hacer afirmaciones exageradas del estilo de “este frío no es normal”.
Pero aquí conviene hacer otra aclaración, porque sobre estos términos suele haber una típica confusión: una cosa es el tiempo y otra cosa es el clima. El primero hace referencia a las condiciones locales y temporales sobre temperatura, presión, humedad, etc. de un lugar, pero el otro se refiere a las características generales de una zona, a esas condiciones de temperaturas, corrientes de aire y demás parámetros atmosféricos que se dan en una región en cada periodo del año.
El tiempo, por tanto, puede cambiar fácilmente de un día para otro; de hecho sabemos lo que les cuesta acertar en sus predicciones a los “hombres del tiempo”. En cambio, el clima es más estable, más predecible. Por esa razón, si la temperatura media en todo un año entero ha sido excepcionalmente alta (como en el pasado 2014), y si además existe una tendencia en años que indique que estas temperaturas están en ascenso, se podría predecir que esta tendencia es algo serio y por tanto deberíamos empezar a pensar en los motivos, porque puede que se estén modificando los patrones climáticos del planeta.

Tendencia de temperatura media 1880 - 2014

Sin embargo, aquí entra en juego otro factor: la escala de tiempo. Porque en realidad un aumento de la temperatura en unas décadas (escala antropológica) no implica necesariamente un cambio en el clima. De hecho el clima en la Tierra ha cambiado muchas veces a lo largo de toda su historia, pero ha sido durante miles o millones de años (escala geológica). Entonces, os preguntaréis, ¿en qué quedamos? ¿Es preocupante este dato del 2014 y esta tendencia del último siglo o no?

Pues bien, para contestar estas preguntas primero conviene tener unas nociones básicas sobre nuestro clima.

La temperatura terrestre se mantiene en un rango apto para la vida gracias a nuestra atmósfera, por el llamado efecto invernadero. Algunos gases que la componen (gases de tres átomos o más, como el vapor de agua, H2O o el dióxido de carbono, CO2), pueden retener parte de la energía que nos llega del sol y, por tanto, pueden mantener esta temperatura agradable. A continuación, la rotación, la traslación y la inclinación terrestre producen otros fenómenos que son los encargados de distribuir la energía o el calor del planeta por cada región o continente. Se trata de las corrientes marinas y las corrientes atmosféricas, que acaban regulando finalmente el clima de toda la Tierra. En general, ambas corrientes tienen patrones conocidos y estables, y por eso se afirma que el clima es relativamente estable. Sin embargo, modificaciones de la temperatura pueden desencadenar cambios en los patrones de estas corrientes, por lo que conviene estar atentos a esos cambios de temperatura.

Un ejemplo puede ser el fenómeno de “El Niño“, que consiste en una oscilación en las temperaturas del Pacífico que provocan que el agua surja, en invierno, más caliente de lo normal en las costas de Sudamérica. Los años en los que aparece “el Niño”, según indican los registros, suelen ser más cálidos de lo normal. Sin embargo, durante el 2014 el Niño se dio con apenas intensidad y ese es por tanto uno de los motivos para extrañarse de ese año 2014 tan cálido.

Pero volvamos al asunto del clima. Si debemos preocuparnos por un aumento de la temperatura, la pregunta podría ser: ¿y por qué aumenta la temperatura terrestre? El motivo se podría definir como un “exceso” de efecto invernadero, un fenómeno que estaría producido por un aumento de la concentración de esos gases que son capaces de retener la energía que llega del sol (especialmente el dióxido de carbono).
El consenso científico mayoritario aboga por esta tesis y señala además que este aumento del CO2 se debe a la acción del hombre, concretamente al consumo masivo de combustibles fósiles, que generan este gas en el proceso.

Esta afirmación, sin embargo, no es compartida por toda la comunidad científica y existen voces disidentes o escépticas que opinan que el aumento de la concentración de CO2 no provocaría necesariamente un aumento considerable de la temperatura o, más aun, que el clima del planeta no está cambiando. Y pueden tener razón porque, en realidad, en el juego del clima participan tantos factores que es bastante complicado establecer causas y consecuencias bien definidas.

El Niño, la Niña, las corrientes oceánicas o el tiempo, que parece estar loco. La temperatura, la acción humana, el efecto invernadero o el clima, que podría estar cambiando. Todos estos factores entran en un debate que, a pesar de las voces contrarias, parece llegar a un consenso general sobre causas y posibles consecuencias. Porque sea como sea, lo que parece estar claro es que la temperatura de la Tierra está en aumento y que eso puede provocar cambios en los patrones climáticos. En resumen, habría que empezar a tomar medidas.

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Nota: esta entrada aparece antes en el blog Comunicar Ciencia, y surge como una actividad del Máster en Comunición Científica, Médica y Ambiental de IDEC-UPF.

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2 comentarios sobre “La cosa se pone caliente

    Laia escribió:
    7 marzo, 2015 en 11:20

    Que la temperatura incrementa, no hi ha dubte, crec jo també. I sí que es cert que hi ha molts escèptics pel que fa al canvi climàtic, que asseguren que hi ha cicles naturals i que aquest només és un més… Però sincerament, sovint em sembla només una excusa per deixar passar els problemes i esperar que es resolguin sols. Al final, quan ens trobem amb l’aigua al coll sense haver estat previsors, no tindrem cap solució a les nostres mans…

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    Pere respondido:
    8 marzo, 2015 en 10:08

    Exactament. És una actitut molt egoista, un poc això de: “els que vinguen darrere, que s’apanyen”. I quan passe i no tinguem solució, els nostres fills podran pensar amb raó que són uns autèntics refillsdep… 🙂

    No, en serio. Un problema important i, tot i que els remeis avancen lentament, jo sóc un poc optimista i pense que sí que hi ha cada vegada més implicació en frenar esta tendència.

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