Mes: julio 2014

Hachedosó

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30/07/2014

Tal vez debido a mi afición a la lectura también tenía una afición oculta por la escritura. Digo oculta porque hasta que empecé con mi blog personal no descubrí que me gustaba escribir historietas sencillas, preferiblemente escuetas, y la mayoría de veces irreales aunque con ciertos tintes de verdad.

Pero gracias al programa de ciencia que empecé a preparar en Cabiló Ràdio descubrí que también me gustaba mucho hablar de eso, de ciencia. Y es lo que pretendo hacer aquí: contar alguna reflexión personal sobre asuntos relacionados con la ciencia, tomar prestado algún texto de otro blog de ciencia que me haya parecido de especial interés, explicar algún concepto sencillo que, por alguna razón, me venga a la cabeza y, básicamente, entretenerme un rato y, por qué no, entretener a los que os paséis por aquí.

Bienvenidos.

El debate científico

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Lectura_Cafe_Madrid

Hace un par de semanas asistí a la exposición para la defensa de la Tesis Doctoral de una compañera. Después de su explicación y de las preguntas pertinentes del Tribunal, el presidente de la mesa hizo la pregunta protocolaria que va dirigida al público de la sala, aquella de: “¿Hay algún doctor entre los presentes que quiera hacer algún comentario?”.
El propio presidente ya la hizo con tono escéptico o resignado, e incluso añadió algo así como que “total, nunca nadie dice nada”. Y así es. La verdad es que solo he estado en dos exposiciones de Tesis en las que alguien dijese algo, pero en realidad fueron intervenciones de los directores de los doctorandos para alabar o defender, en todo caso, a su pupilo. Bien lejos quedaba el origen de la pregunta: establecer un debate científico sobre los resultados expuestos y que pudiese contribuir, si cabe, un poco más a las cuestiones aportadas por los miembros del Tribunal.

Supongo que esta reflexión me vino porque pocos días antes había leído esta magnífica entrada de J.M. Nicolás con consejos a uno de sus colegas doctorando que iba a ir, por primera vez, a un Congreso científico. A lo largo del texto, y especialmente en los puntos 6 y 7, el autor comentaba la falta de debate que suele haber en los congresos, y es más bien en pequeños corrillos donde se suelen discutir o establecer los intercambios de información más interesantes.
Además, también por aquellos días me acababa de leer “Una breve historia de casi todo”, en el que con bastante frecuencia se citaban las discusiones que se producían en las sociedades científicas de antaño, muchas veces airadas, en las que los diferentes científicos defendían sus nuevas teorías o descubrimientos al tiempo que otros las atacaban o menospreciaban. En fin, todo un debate que no hacía otra cosa que pretender avanzar en el saber, apoyando las teorías más contrastadas y mejor explicadas. Grandes teorías, como la de la evolución, sin ir más lejos, ¡fueron duramente criticadas en sus comienzos!

Pero no, ahora apenas existe nada de eso, o por lo menos yo no lo he visto ni me han hablado de ello de primera mano. Atrás han quedado esas discusiones firmes o acaloradas. Quizás es que nos hemos hecho más “políticamente correctos” y evitamos discusiones cara a cara. O quizás es que los tiempos han cambiado y ahora sin vernos podemos plantear la discusión científica. Porque donde se produce ese debate actualmente, aunque de forma intermitente y en el anonimato (en teoría), es en la revisión y corrección de artículos científicos*.
Para quien no lo sepa, cuando uno obtiene unos resultados interesantes que pueden significar un avance en el conocimiento establecido, escribe un artículo explicando lo que ha hecho y lo envía a una revista científica para que lo revisen, lo corrijan y lo publiquen si se considera que tiene la calidad suficiente. Es ahí, en esa corrección más o menos crítica, más o menos dura, más o menos experta, en la que se establece ese “debate intermitente” al que aludía, en el que los revisores y autores plantean y responden cuestiones que no han quedado claras en el artículo.

Yo debo decir que no soy muy crítico y, en las pocas ocasiones que he revisado un artículo, tampoco me he mostrado especialmente duro aunque haya encontrado alguna cosa no muy correcta. Pero el caso es que esa discusión y debate es necesaria para el avance de la ciencia. Cuando en las defensas de Tesis un miembro del Tribunal “aprieta” al doctorando con un sinfín de preguntas, de mayor o menor dificultad, solemos opinar que “¡cómo se está pasando!”, pero en realidad es así como debería ser si queremos que esto de hacer ciencia sea algo serio y tenga algo de “criterio”, de sentido.
¿Que a esas alturas, cuando la Tesis está ya redactada, las preguntas sirven de poco? Sí, puede ser; quizás se debería cambiar el procedimiento de lectura y defensa de una Tesis, pero sea como sea, el debate científico es necesario.

Y cuando hablo de este debate no pretendo quedarme en las defensas de Tesis únicamente, me refiero también a los transgénicos, homeopatía, radiaciones…

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* Nota 1: debería añadir que, actualmente, gracias a las redes sociales, este debate se puede producir continuamente en internet y de hecho sucede, sin embargo se podría decir que queda al margen de los cauces “oficiales” aunque en efecto pueda resultar muy útil.
Nota 2: sé que las imágenes que acompañan al texto no están muy bien traídas, pero no he encontrado nada mejor…